No te dejes para el final, tú eres el principio de todo

No te dejes para el final, tú eres lo importante

Hoy vengo a contarte algo muy personal que quizás no conoces y que es el motor real por el que yo, personalmente, quise crear los encuentros presenciales de Tiempo de infancia tal y como están concebidos, porque en realidad son una mera excusa para evidenciarles algo muy importante a los que asisten.

Hace 11 años que soy madre de un niño precioso. Me costó mucho decidir tener un hijo porque, primero: los peques no me llamaban la atención y, segundo: me encantaba mi profesión y vivía por y para ella. Pero un día me decidí y ahí apareció él, con sus ojos enormes que se querían comer el mundo.

Como madre primeriza, pasamos emociones y vivencias de todos los colores. Igual que tú.

Yo en esos primeros años decidí, inconscientemente, darlo todo; o mejor dicho: dárselo todo y entregarme casi al 100% a mi hijo.

Siempre era lo primero, siempre inventaba tiempo para estar con él, hacía esprint al salir del trabajo para que no pasara ni un minuto más sin mí, creaba mil historias y juegos para que pudiéramos estar juntos siempre y tantas cosas más que llegó un momento en que esa necesidad de querer estar con él, paso al extremo opuesto y en ese momento solo sentía la necesidad de irme muy lejos y estar sola.

No podía más. No quería más. Solo quería alejarme…

Quise estar en todo y al final no estaba en nada… y se generó desconexión, mal humor, peleas, gritos, culpa…

Yo lo amaba y a la vez yo ya no podía más.

Eso ocurrió cuando él solo tenía unos 3 añitos, y quizás, esa necesidad de alejarme mía, hacía que él quisiera acercarse más y más a mí… y eso fue tremendamente duro para todos. Y lo gestioné muy mal.

Me desconecté de mí, de él, de todos…

Pero como siempre os decimos: “todo problema puede ser un reto de aprendizaje“, y así fue. Con mucha fuerza de voluntad, con mucho trabajo interno, con muchas caídas y recaídas, con mucho observar a mis hijos y aprender de ellos, con el apoyo de la familia más íntima, con personas maravillosas que me fui encontrando por el camino del reaprendizaje… aquí me tienes; escribiéndote con la firmeza de saber dónde y por qué estoy aquí y hago lo que hago.

Pero… ¿qué fue lo que me paso?

Pues algo tan simple y tan común como que me dejé para el final.

Era la mujer orquesta que hacía y estaba en todo (porque yo quería, ojo; que nadie me lo exigía. Bueno, sí: YO).

Fue tan brutal el cambio de vida, de responsabilidad, de emociones, de entrega que me entregué tanto que me perdí. Me vacié. Me desconecté y nos desconectamos.

Tardé lo mío en volverme a ver mientras tenía que atender a un hijo que me seguía buscando y esperando con los brazos abiertos y una hija que apareció en el momento justo para poner en práctica lo que había ido aprendiendo sobre que las cosas se pueden hacer diferente, que estamos aquí para aprender, conocernos y amarnos, y que tenemos personas alrededor para ayudarnos.

Poco después decidí cambiar todo, darle la vuelta casi por completo a mi vida y dedicarme a acompañar las miradas de los adultos hacia y con la infancia. Y en esos pasos, tenía algo muy claro que quería comunicar:

No te dejes para el final, tú eres el principio de todo

Y lo pudimos hacer palpable creando los encuentros presenciales y vivenciales que hacemos. Ellos son para nosotras el entrenamiento que necesitas para comprobar, en un ambiente que vibra en tu misma sintonía, seguro y sumamente cuidado, que puedes tener momentos para cuidarte y nutrirte.

Ese sábado por la mañana es para ti y puedes hacerlo.

Solo necesitas mirarte y decirte que tú eres el principio de todo.

Nosotras te entregamos la formación, el cuidado y mimo en cada detalle para que ese ratito que tanto te cuesta encontrar, valga la pena. Pero lo realmente importante no es ese cuidado que te damos sino el que te vayas dando cuenta que lo importante eres tú y que tú puedes generar ese rompecabezas familiar para conseguir ese tiempo para ti, sin niños ni niñas; solo para ti y tu pareja.

Eso que yo hubiera necesitado saber antes de caer como caí en picado. Por eso no quiero que lo vivas y si lo estás viviendo decirte que:

Cuanto antes mires por ti, más pronto cambiará tu entorno, más serena y en equilibrio contigo misma vivirás, más armonía y paciencia habrá en tu casa, más te querrás y querrás auténticamente a los que te rodean. ¡La magia comienza en uno!

Por eso, me duele el alma al escuchar que te dejas para el final, que siempre acabas engañándote con el que luego te pondrás, que luego irás, que luego harás por ti… Y me duele en el alma que no valores todo lo que tú eres, tus necesidades, tus límites, tus emociones, tus hobies…

Sé qué es muy difícil salir de esa rueda de hámster que gira y gira cada vez más rápido si tú no le pones un freno. Lo sé, lo viví.

Solo tú puedes hacer que las cosas pasen. 

Pero se puede y debes hacerlo, te lo debes.

Pide ayuda, grita auxilio y déjate ayudar. Hoy somos muchos los que podemos tenderte una mano y simplemente abrazarte si lo necesitas.

Yo, esta vez he querido hacer algo más por ti y he creado una experiencia donde poder moverte por dentro. Donde no hablar de herramientas para aplicar en nuestros hijos e hijas si no hablar del cuidado de uno mismo, de pasar de esa preciosa teoría a la práctica real del día a día, de hacerte ver la importancia del autocuidado para amarte y poder amar como solo tú quieres.

Por eso le pedí a Montse Pujada que nos acompañara y desplegara sus cálidas virtudes para abrazarnos, con tacto y delicadeza en un momento como este y nos compartiera una mañana donde aprender, vivir y sentir la importancia del autocuidado:

Tú importas. El reto de cuidarte para amarte y amar

Ojalá pueda abrazarte pronto, ojalá puedas abrazarte pronto y descubrir los beneficios inmediatos del quererte y cuidarte.

Si necesitas algo, pídelo, aunque sea un abrazo. Y si lo necesitas, estoy aquí para dártelo.

¡Cuídate!

Yessica Clemente

4 thoughts on “No te dejes para el final, tú eres el principio de todo

  • Wow que lindo! Me dió justo en el punto… la culpa que genera no ponernos de primero es tremenda… así que no sirve de mucho no cuidarnos y darlo todo sin dejar espacio para nosotras.

    • Hola Evelyn,

      Así es. La culpa es uno de los factores que nos paraliza para pasar a la acción. Y, como bien dices, no sirve de nada seguir arrastrándonos si no estamos bien!!
      Abrazo grande,
      Yessica

Responder a Irene Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *